1. El Adulto Mayor debe conocer, que enfermedades o dolencias tiene.
2. El Adulto Mayor debe conocer por su nombre cada fármaco que está ingiriendo.
3. El Adulto Mayor debe conocer las dosis, de cada medicamento prescrito.
4. El Adulto Mayor debe revisar cuidadosamente, la integridad y exactitud en el despacho de su receta.
5. El Adulto Mayor debe conocer los fármacos asociados con las enfermedades en tratamiento.
6. El Adulto Mayor debe saber el tiempo de duración del tratamiento (si es crónico o agudo ).
7. El Adulto Mayor debe interesarse por conocer los efectos beneficios de los medicamentos.
8. Los Adultos Mayores deben conocer efectos adversos de medicamentos.
9. El adulto Mayor debe comunicar al equipo de salud, efectos no esperados con el uso de las terapias.
10. Tanto hombres como mujeres de tercera edad, deben preocuparse de difundir entre pares, sus deberes de autocuidado en sus medicamentos.
DECLARACION DE PRINCIPIOS DEL CUIDADO DEL ADULTO MAYOR EN EL SIGLO XXI
ORGANIZACION PANAMERICANA DE LA SALUD (OPS/OMS)
El mensaje del Dia Mundial de la Salud, "Sigamos Activos para Envejecer Bien" resume en pocas palabras el cambio de paradigma que la Organización Mundial de la Salud propone para el siglo XXI en el entendimiento que el envejecimiento es un proceso normal y dinámico, no una enfermedad. Por lo tanto, el envejecimiento saludable debe ser la meta de todos. Para alcanzar esta meta se deben de establecer prioridades claras en los organismos internacionales, en las políticas públicas nacionales, en las organizaciones profesionales de geriatría y gerontología y en la comunidad en general.
Se estima que existen 580 millones de personas con mas de 60 años en el mundo y que 350 millones viven en países en desarrollo rompiendo el mito que ésta era una característica poblacional de los países ricos. Un ejemplo del cambio es Chile donde, en 1950, la expectativa de vida era de 41 años y hoy en día la proyección es por sobre los 72 años.
En 1997 la OPS/OMS convocó, en colaboración con el Parlamento Latinoamericano, una reunión regional, multisectoral y multidisciplinaria, con la participación de 21 países. Durante varios días de trabajo este grupo alcanzó a concertar un documento que se llamó la Declaración de Montevideo. Con la participación de los diputados del parlamento Latinoamericano se logró presentar el documento de la Declaración en la Cumbre de Presidentes Iberoamericanos que se celebró ese mismo año en Venezuela. Más tarde se reunió la Comisión de Derechos Humanos de los Parlamentos Latinoamericanos para discutir, entre otros temas, la situación de los adultos mayores en la región y llegaron a acuerdos de trabajo sobre el tema. Además, la gran escasez de información relativa al estado de salud de los adultos mayores en América Latina y el Caribe ha impulsado a la OPS a plantear una investigación multicéntrica denominada proyecto SABE con la participación de diferentes países como Bárbados, Brasil, Costa Rica, Chile, Cuba, México y Uruguay. Es importante promover mayor colaboración de trabajo entre los parlamentarios y las sociedades científicas para continuar el proceso de educación gerontológica de los tomadores de decisiones.
En Septiembre de 1998, el Cuerpo Directivo de la OPS durante la Conferencia Sanitaria Panamericana, revisó y aprobó un plan regional para el programa de envejecimiento y salud. Representantes de los Ministerios de Salud de los Estados Miembros de la Organización firmaron una resolución en la que se le pide a los gobiernos que implementen políticas, planes y programas para promover y proteger la salud de los adultos mayores en las Américas.
El envejecimiento de la población tiene un impacto significativo sobre múltiples dimensiones de la sociedad. Entre ellas:
La seguridad social y la composición de la fuerza laboral.
Los sistemas de pensión y jubilación
La organización y el financiamento de los servicios de atención médica.
La vivienda y los servicios comunitarios.
Las transferencias intergeneracionales y la red de apoyo familiar y social.
Las políticas nacionales para los adultos mayores deben de considerar el envejecimiento de la población desde una perspectiva multisectorial, con una dimensión amplia y con una visión de promoción de salud que va más allá de la prevención de enfermedades.
El tema de envejecimiento saludable con una visión del ciclo vital debe de ser asunto prioritario para la salud pública.
Cuando hablamos de "salud pública" nos referimos a las políticas, estrategias y actividades que están orientadas a la promoción, protección y a la atención de la salud de la población por lo tanto, por definición salud pública se preocupa por la protección y la atención de la salud de todos los grupos poblacionales. Incluyendo los adultos mayores.
¿Por qué entonces, cuenta tanto esfuerzo cambiar los prejuicios existentes para lograr un cambio de cultura sobre la vejez?
¿Qué tipos de argumentos podemos presentar para justificar una inversión en salud pública en beneficio de los adultos mayores? Analicemos tres tipos de argumentos.1. El primero desde una perspectiva utilitaria.
2. El segundo desde una perspectiva ética.
3. El tercero desde una perspectiva socio/político/economico.
1. Por razones utilitarias:
En las culturas indígenas y poblaciones rurales, la persona de edad avanzada es venerada y protegida porque, como sobreviviente, es la persona encargada de continuar las tradiciones y de enseñar los valores del grupo de una generación a otra. La persona es valorizada y como tal se le protege y cuida. Es valorizada porque representa el repositorio de la memoria comunitaria, de la inteligencia de sobrevivencia, y es considerada importante para la preservación de la identidad comunitaria.
En el siglo XXI, ¿valorizaremos al adulto mayor? En algunos países ya hay políticos que por razones utilitarias, abogan por la legalización de la eutanasia. La eutanasia, que se podría considerar el aborto al final de la vida, es una manifestación de la falta de valorización del ser humano ya envejecido.
Conforme aumenta la proporción de personas de 70 y 80 años y más, también lo hace el porcentaje de la población que padece enfermedades crónicas y que sufre de discapacidades y por lo tanto aumenta el costo de la atención médica como demuestra Estados Unidos y la mayoría de los países europeos que llegan a sumas de magnitudes formidables. Por lo tanto, si por razones humanas, culturales y religiosas no aceptamos la eutanasia como solución, tendremos que estar preparados para hacer inversiones en programas e intervenciones que logren posponer la discapacidad en la población de edad más avanzada aunque sea por tres o cinco años. Posponer la brecha de discapacidad puede representar un ahorro en costo de atención a largo plazo y representa la protección de los recursos que el adulto mayor aporta al bienestar de su familia y de su comunidad.
¿Cuántos matrimonios jóvenes hoy en día pueden trabajar y mejorar su calidad de vida porque un abuelo/abuela le están dando una mano con la atención de los quehaceres del vivir diario y la atención a los nietos?
Hasta que la sociedad no empiece de nuevo a rescatar el valor y a ver la utilidad de la contribución de los adultos mayores, no empezaremos a tomar una conciencia de promoción y protección para la salud de las personas de 60 años y más.
2. Por razones éticas:
Los principios éticos de equidad y respeto a las personas exigen que no discriminemos por razón de edad en la inversión pública.
El principio de equidad exige que en una sociedad los recursos deben de ser distribuidos equitativamente entre los miembros de esa sociedad. El concepto de equidad no es sinónimo con el concepto de igualdad. La equidad requiere que a iguales se les dé iguales y a desiguales, se les de desigual. Equidad quiere decir que distribuimos los recursos de acuerdo con las necesidades de cada cual con el propósito de proteger a los mas desprotegidos en espíritu de solidaridad humana.
En el campo de salud pública algunas veces en el proceso de establecer prioridades nos vemos forzados a focalizar nuestras acciones seleccionando como objetivo al niño o a la madre o a los adolescentes o a los abuelos. Sin embargo sabemos que dentro del núcleo familiar las necesidades y los recursos de todos los miembros de la familia son interdependiente. Sabemos que no podemos invertir en la salud del niño sin preocuparnos por la salud de la madre, que no podemos pensar que la salud de la madre se puede aislar de la dinámica familiar y que la salud del adulto mayor afecta y contribuye a la salud familiar. Por lo tanto, como "advocates" no podemos basar nuestros argumentos en que debemos de quitarle al programa de niños para darle al programa de adultos mayores; como no podemos dejar que argumenten que el programa del adulto mayor es menos prioritario que otros programas. En una sociedad ética - con recursos limitados, la distribución de los recursos debe de ser dirigidos a la promoción y la protección de la salud de la población sin discriminación por edad. La inversión en salud debe de permitir el envejecimiento saludable para todos para los que nacieron a principio de siglo como para los que nacen hoy.
3. Por razones puramente económicas:
¿Qué argumentos económicos tenemos para invertir en salud de los adultos mayores?
El desarrollo económico de los países depende, entre otras cosas de su capacidad para producir. Cuando la proporción de personas económicamente activas es superior a la proporción de personas económicamente pasivas o dependientes, la capacidad de desarrollo y crecimiento económico aumenta. El índice de envejecimiento en nuestros países está pasando por un período de crecimiento sin precedente alguno. En Chile para el año 2025 habrán 110 personas de 60 años y más por cada 100 jóvenes, lo que significa que llegará a más del 15% de la población del país.
Por lo tanto, va a ser económicamente imperativo mantener la salud y la funcionalidad física y cognoscitiva de las personas mucho después de los 60 años. Es necesario, no solamente por argumentos éticos, sino también en términos de economía y desarrollo, que se hagan inversiones en investigaciones científicas y que se invierta en la evaluación de los programas e intervenciones diseñadas a reducir el período de dependencia al final de la vida. ¿Cómo podemos asegurar que la ganancia lograda en años de esperanza de vida no se convierta en un aumento de años con discapacidad y por lo tanto un aumento en el costo social? ¿Cómo podemos asegurarnos que el sistema de seguridad social que estaba predicado en proyecciones que al presente ya no son válidas y mucho menos para el futuro, se pueda sostener como base de protección en la jubilación sin convertirse en una carga insoportable para las generaciones más jóvenes?
La Organización Panamericana de la Salud, está comprometida a promover el diálogo intersectoral y a colaborar con las Asociaciones de Geriatría y Gerontología, con educadores en salud, comunicadores sociales, políticos y economistas para elaborar planes the promoción, protección y atención a la salud de los adultos mayores con una orientación propia de salud pública basada en evidencia y justificación científica y multidisciplinaria.
Los determinantes de salud para los adultos mayores incluyen el ambiente físico y social; el estilo de vida y comportamiento, la herencia genética y el acceso y la calidad a los servicios. Es por lo tanto importante apoyar no una, sino muchos tipos, de investigación que nos permitan de una manera científica informar el diseño de intervenciones para alcanzar una reducción de la brecha de incapacidad y muerte.
Para alcanzar un programa efectivo de promoción y atención a la salud de los adultos mayores se necesita, además de conocimientos, voluntad política. ¿Qué estrategias podemos y debemos de utilizar para promover la causa en los sectores políticos del país?
Los países del norte y de Europa han demostrando que es posible mejorar la calidad de vida y extender la esperanza de vida libre de discapacidad. Tenemos evidencia que la actividad física, la actividad mental, una buena dieta y el no fumar pueden añadir vida a los años. Sabemos que la educación y la red de apoyo social de un individuo pueden ser determinantes significativos del bienestar en edades avanzadas.
También hemos aprendido con la situación en Rusia durante los últimos años. La expectativa de vida en Rusia se redujo por seis años entre 1989 y 1995. Esta situación no tiene precedente alguno en la historia de salud pública.
Las causas de esta crisis se han explorado. Investigadores como David Bloom y sus colegas de Harvard indican entre otras cosas que hay una relación importante entre la mortalidad y el capital social de una población. O sea, hay asociaciones muy importantes entre los indicadores de cohesión social y la taza de mortalidad.
Por lo tanto las políticas para el envejecimiento saludable tiene que ser compartidas por todos los sectores.
Esta política tiene que incluir:
a) un reconocimiento que las personas adultas mayores constituyen un recurso valioso;
b) estrategias para que las personas adultas mayores tengan una participación activa en el proceso de desarrollo;
c) promoción de estilos de vida saludables;
d) acceso a servicios de salud de calidad y diferenciados a las necesidades de los adultos mayores;
e) adaptación de los ambientes físicos para compensar las pérdidas funcionales que puedan ocurrir com la edad;
f) promoción de programas de aprendizaje a lo largo de la vida para aumentar la posibilidad de que los adultos mayores se puedan mantener activos;
g) eliminación de la discriminación por razones de edad en el lugar de trabajo y en la sociedad en general;
h) promoción de modelos de viviendas para adultos mayores que necesitan protección;
i) promoción de políticas que garanticen la seguridad de ingresos, con protección económica adecuada para las pesonas de edad, a través de planes de pensión públicos y privados.
La OPS está segura que si alentamos la solidaridad y el apoyo mutuo entre las personas de todas las edades, aumentará la cohesión social a través de las generaciones y mejorará la calidad de vida de todos. En último término este proceso también otorga bienestar socioeconómico a las naciones.
Estamos pronto empezando un nuevo siglo. Los próximos diez años son vitales. La Embajadora Julia Alvarez de la República Dominicana dice que espera que 2020 siga representando la medida de nuestra buena visión y no el año que nos despertemos a la crisis del envejecimiento poblacional de nuestra región.
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